Os comparto este vértigo impresionante
Río de las mil sambas
Un privilegio que hoy sólo tienen los pasajeros del puente aéreo Río-São Paulo. El avión prácticamente acaricia la mole rocosa del Pan de Azúcar mientras se contemplan los 710 metros del Corcovado y la gigantesca estatua del Cristo Redentor que, de noche, fosforescente, parece surgido de la nada, con sus brazos abiertos sobre la bahía de Guanabara. Fred Astaire y Ginger Rogers veían ese espectáculo deslumbrante por la ventanilla. La película era Flying down to Rio (Volando hacia Río de Janeiro). En aquel musical, la famosa pareja bailaba The Carioca, la canción con la que Caetano Veloso abre su disco en inglés A Foreign Sound.
El nombre de la ciudad nace de un equívoco: la escuadra de Gonçalo Coelho, guiada por el florentino Américo Vespucio, habría confundido la bahía con la desembocadura de un río. Era el 1 de enero de 1502 y bautizaron el lugar como Río de Janeiro (enero, en portugués). La ciudad -entonces una aldea- no se fundó hasta el 1 de marzo de 1565. El hidalgo Estácio de Sa le puso São Sebastião -homenaje al rey de Portugal y al santo asaeteado- do Río de Janeiro.
La bahía de Guanabara revelaba sus playas, montañas, ensenadas, islas, lagos y bosques. El edén. Un viajero definió Río como un paisaje con casas; un embajador dijo que es la única ciudad que no ha logrado expulsar de ella a la naturaleza, y Le Corbusier, que parece dispensar cualquier colaboración humana.
Con los años sesenta llegó la hora de Ipanema: un Saint-Germain-des-Prés o un Greenwich Village con playa al lado. En una mesa del bar Veloso -desde 1966, Garota de Ipanema- se escribió supuestamente la canción ("Chica de cuerpo dorado / su bamboleo es más que un poema / es la cosa más linda que ya vi pasar"). Pero como indica el periodista Ruy Castro, Jobim y Vinicius de Moraes eran hombres serios que iban allí a beber, no a trabajar.
Nacía la bossa nova, música intimista y urbana. "Más una mirada que un beso, más ternura que pasión, más un recado que un mensaje", escribió Vinicius en la contraportada de un disco. La música refinada de Jobim, creador de Wave o Desafinado, traducía el alma carioca. El Maestro Soberano -como le llamó Chico Buarque- dio a conocer el nombre de Ipanema con aquella muchacha de suave balanceo que cruzó los mares y conmocionó a medio mundo. Pocas huellas quedan en la urbanizada Ipanema actual. Aunque haya clubes como el Mistura Fina, con buena programación.
La samba de raíz se mantiene viva en las reuniones de fin de semana de los suburbios de la zona norte. La primera samba de éxito irrumpió en la calle durante el carnaval de 1917. Para poder caminar, el primitivo "tan tantan tan tantan" acabó cediendo el paso al "bum bum paticumbum prugurundum". Aunque eran las alegres marchinhas, irreverentes y mordaces, las que triunfaban en carnaval. Canciones de melodía fácil y ritmo saltarín como Mamãe eu quero. La samba también se fue ralentizando y se nutría del talento de Ary Barroso, Lamartine Babo, Ataulfo Alves, João de Barro... Muchos frecuentaban el café Nice, en la avenida de Río Branco. Al barón de Río Branco se atribuye precisamente la frase de que en Brasil sólo había dos cosas organizadas: el desorden y el carnaval.
En las favelas, que la inmensa mayoría de los cariocas jamás pisarán, ha crecido la música funk. Antropólogos como Hermano Vianna lo consideran el mayor movimiento cultural de los últimos años. Anatemizado por los medios. Y perseguido, como lo fue la samba en sus inicios. Una mezcla metálica y electrónica de rap y ritmos brasileños que suena en la película Ciudad de Dios.
En el aeropuerto de Antonio Carlos Jobim, un panel reproduce su Samba do avião: "Mi alma canta. / Veo Río de Janeiro. / Estoy muriendo de saudade. / Río, tu mar, playas sin fin. / Río, estás hecho para mí".
En el aeropuerto de Antonio Carlos Jobim, un panel reproduce su Samba do avião: "Mi alma canta. / Veo Río de Janeiro. / Estoy muriendo de saudade. / Río, tu mar, playas sin fin. / Río, estás hecho para mí".
A oscuras en mi cuarto de hotel oigo la letanía de la lluvia, su escritura cursiva, oigo la noche inmensa, y se agiganta mi soledad, como un pabellón lóbrego del que hubiese desertado el eco de los pasos, como una casa expoliada donde se hubieran detenido todos los relojes. Y entonces la memoria de los días luminosos cae sobre mí con un resplandor helado, me envuelve con su sudario, en el que aún acierto a distinguir, refugiada entre sus pliegues, la fiebre que un día me alumbró.
Qué difícil regresar...
Hoy leí, me detuve y me quedé dormido pensando en esta frase:
"Es importante tener el sentido de no saber.
Es una cosa natural en un mundo
cada vez más complicado, más nuevo".
Ryszard Kapuscinski (1932, Pinsk -2007, Varsovia)
Es casi jueves de abril, porque no llueve en Galicia. He dedicado el día a pasear por la playa, a dormitar sobre los libros, y ya por la tarde, frente a un increible sol metiéndose en el Atlántico de Pontevedra, a escribir y avanzar. No siempre es fácil cuando nadie está para darte la palmadita en la espalda. El corazón sigue en ámbar, pase con precaución. En frente están las cantaditas islas cíes
Las conferencias van. Me pierdo en el idioma y ya no sé si sueño en español o portugués. Tal vez una mezcla de ambos.
La semana que viene partimos hacia Río, no sé si habéis escuchado que anda revuelto por temas de narcotráfico. La maleta está a punto de no ir de viaje. Es tanto lo que tendré que traerme.
Hsta aquí os dejo esperando tener más tiempo con unos versos de Rosalía.
Ben sei que non hai nada
novo embaixo do ceo,
que antes outros pensaron
as cousas que hora eu penso.
E ben, ¿para qué escribo?
E ben, porque así semos,
relox que repetimos
eternamente o mesmo.
Jaime
" Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Cintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Cintra me va dar pena de no haberme quedado en Lisboa. Siempre esta inquietud sin resolución, sin nexo, sin consecuencia. Siempre, siempre, siempre. Esta angustia excesiva del espíritu por nada. En la carretera de Cintra, o en la carretera del sueño, o en la carretera de la vida. A la izquierda hay una casucha al borde de la carretera. A la derecha, el campo abierto con la luna a lo lejos. El auto que parecía hace poco proporcionarme libertad es ahora algo en lo que estoy encerrado. A la izquierda, hacia atrás, la casucha modesta. La vida allí debe ser feliz sólo porque no es la mía. Si alguien me ha visto desde la ventana de la casucha soñará: ese que va en el auto es feliz. "
FERNANDO PESSOA
Hola amigos,
aquí comienza este viaje.
Sabeis que casi nunca estoy en la ciudad. Así que desde aquí os invito a acompañarme.
He estado curioseando en esto de los blogs y he pensado que son una forma de que entretener el silencio de los hoteles y compartir con vosotros, los de siempre y los de nunca cualquier cosa.
Un abrazo desde Lisboa,
Jaime